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Lenguaje y lectura a su ritmo

Muestra gratis

Primero se habla, luego se lee

Muestra gratuita25 puntos

De 3 a 6 años

Antes de que un niño lea una sola palabra, ha tenido que oír y decir miles. La lectura no es el principio de nada: es lo que crece encima de un lenguaje hablado que ya es rico. Ese es el orden, y no se puede saltar.

Piénsalo así: leer es reconocer con los ojos palabras que ya vivían en su boca y en su oído. Si la palabra no está dentro, el papel no la mete. Por eso la mejor preparación para leer no es una ficha, es una conversación.

Y ahí entra la trampa más común: infantilizar. Decir «guau-guau» en vez de «perro», «pupa» en vez de «herida». Suena tierno, pero le estás dando una palabra que tendrá que desaprender. Háblale como a una persona, con las palabras de verdad. Las entiende antes de lo que crees.

Oírmiles de palabras dichas
Decirusarlas él, en voz alta
Leerllega encima, no antes

Nombra el mundo real que tenéis delante: la cuchara, el limón, el charco. No hace falta un método. Hace falta hablar, mucho y de verdad.

Nada de esto se acelera con prisa. Cada niño llega a su ritmo, y ese ritmo no dice nada de lo listo que es ni de lo bien que lo estás haciendo.

Esto es formación, no consejo médico. Si hacia los 2-3 años tu hijo casi no usa lenguaje, no junta palabras o dejó de decir cosas que ya decía, no lo dejes «madurar» sin más: coméntalo con el pediatra, que puede derivar al logopeda. Cada niño va a su ritmo, pero hay señales que se miran a tiempo.

En la próxima lección vamos a lo concreto: cómo darle vocabulario con cosas que puede tocar, no con dibujos en una pantalla.